
Ni yo misma me esperaba encontrar escribiendo de Alien a estas alturas. Nunca le dedico tiempo a las novedades de ciencia ficción, en general porque no me gustan, pero el otro día volví a ver la primera entrega del extraterrestre mejor logrado (lo siento por ET) y me emocioné. Sentada en mi sofá, cojín en mano, me vi las 2 horitas de la versión de director... ¡se me pasaron como diez minutos, y eso que ya me sé la película de memoria!
Todos la conocéis, poco os podría descubrir de ella. Me quedo con todo lo que iba pensando cuando la veía. La tensión está medida con perfección, y en toda la primera hora del metraje predominan solo dos sonidos: el ambiente de la nave, y la ventisca del planeta, mucho más fuerte, sobre la que apenas pueden oirse las voces, como si nosotros estuvieramos de hecho allí fuera y sin escafandra.
Dos sonidos y apenas acción son suficientes para, a medida que conoces a los personajes y te familiarizas con en universo en que se mueven, envolverte totalmente en los hechos que están por venir. De ahí, en un ritmo que nos parece frenético - aunque en realidad se toma otra hora completa para contarlo- alien consigue entrar a la nave y acabar con la vida de sus tripulantes.
No hay explicaciones. Los tripulantes toman consideraciones más que dudosas sobre el origen del bicho. Se toman con total tranquilidad que esa cosa esté en la cara de su colega. Claro, que él primero se introdujo en una nave alienígena sin miedo ni previsión alguna. Las decisiones van surgiendo sobre la marcha, sin preocuparse por no saber de lo que se trata, y el orden de acontecimientos, lejos de hacerles perder los nervios, les convierte en cazadores de un monstruo que, aun sabiendo que está muy por encima de ellos, prentenden atrapar como si fuera un simple animal.
Todo esto no es una crítica. Lo contrario: es perfecto. La tensión sube cuanto menos conocemos y nos vemos arrastrados a una persecución sin sentido. La nave de pronto es oscura y peligrosa, nada de la limpieza y la claridad que al principio nos trasmitía cierta inquietur. Ahora lo que hay es miedo.
Alien cambia de forma en cada nueva aparición, y crece rápidamente. En unas horas pasa de embrión a adulto. Sale a través del cuerpo de un compañero, atrapa a otros enteros, y si le hieren, su misma sangre deshace la nave. Pero los tripulantes pasan de la sorpresa al odio en segundos. Tan solo una de las mujeres se deja llevar por el pánico. Es quizá la única respuesta lógica que encontramos en tan poco tiempo en un ser humano, pero en la pantalla se le ve condenada a morir desde el primer momento.
Lo mejor es la figura de Alien. Sólo lo vemos en contadas ocasiones, y unos segundos, en los encuentros con los protagonistas. Ellos lo ven aún menos porque están separados. En realidad no tienen ni idea de a qué se enfrentan en cada nuevo encuentro. Sin embargo, su presencia es constante. Desde que comienzan a perseguirle Alien está sin necesidad de ser visto. Algo así se repite en muchas películas, como en Jurasic Park, pero en Alien el tiempo de pantalla es realmente mínimo.
El espectador está tan perdido como los personajes. Busca arriba y abajo, pero no lo ve, solo lo siente. Así nos lanzamos hasta el final de la película. Ripley parece no conocer su propia nave porque incluso tú ves que algo raro está ocurriendo... ¿Cómo es posible que no se de cuenta de que tiene a alien frente a ella? Ilógico pero fantástico. Un momento genial del cine.
1 comentarios:
Fíjate que no te veía yo como una fan de Alien... Si es que nunca encontraré el criterio entre una buena película de ciencia ficción y una americanada :).
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