domingo 23 de noviembre de 2008

La Ciudad de los Frascos, de Baltasar Kormákur (2006)

FIN DE SEMANA DE CINE... NO SIEMPRE BUENO



Acabo de volver de mis dos días de descanso de la gran ciudad... ¡Ay, cuánto la he echado de menos! Para ser justa, hay veces que veraderamente necesito salir de aquí y tomar aire, pero desde hace un tiempo tengo mono de sus calles, su gente, su noche y su día... parece que no pueda cansarme nunca de pasear y mirar como pasa el tiempo aquí.

El cine en esta ocasión es lo que me ha empujado a salir. El Muces, en Segovia, en una muestra de cine europeo que ya va por su tercera edición. La segunda, el año pasado, no pude ir (esta ciudad me tenía atrapada incluso contra mi voluntad). Desde el viernes he visto cuatro películas y compruebo que las cosas no han cambiado mucho con la relativa expereincia.

En cuanto a las películas proyectadas, y la gran oportunidad que ofrece esta muestra de ver ese cine que casi nunca llega a nuestras salas, he de decir que el festival sigue siendo una gran lotería. Por un lado, por la poca información que la desorganizada-organización da sobre las cintas que se proyectan. A parte del nombre, el director y el país de origen, poco o nada más se puede saber de una película antes de cruzar las puertas de la sala. Algunos pensaréis que así es mejor, que uno entra libre de prejuicios... De acuerdo, pero aún sin prejuicios hay películas que hubiera deseado no ver nunca.

El otro gran fallo de la organización, además de su ausencia, es la poca mano izquierda de sus voluntarios o empleados. Esto de tratar a los asistentes a un pase como si fuera un rebaño... ¡pero qué está pasando con los buenos modales! ¡No se puede amenazar a la gente para que se siente en la butaca!

Superadas las dificultades técnicas y las bromas pesadas que el azar me depara al elegir a dedo, por lo menos he podido ver una película que me ha encantado: La Ciudad de los Frascos, un thriller islandés de Baltasar Kormákur. Esta vez es especialmente interesante investigar con IMDb sobre este cineasta, porque hasta ahora nada sabía de él. Ya tiene seis títulos a su nombre, además de ser actor en muchos más.


La película descubre un asesinato con una historia enrevesada a la vez que lógica, y clara. Son muchas las películas que confunden el thriller con la acción ultimamente, en las que al final el peso de la historia se desvirtúa con efectos y un ritmo de montaje que nos hace casi imposible comprobar la veracidad de un hilo argumental con más que dudosa continuidad. En La Ciudad de los Frascos, con total tranquilidad, el transcurso de la historia nos engancha en una dificil situación que reúne a tres generaciones de desconocidos que comparten más de un secreto cruel. Personas que se descubren solas, en un paisaje duro, frío y oscuro en el que los amigos parecen no existir. Kormákur consigue con su óptica traer a la sala un punto tan lejano como es Islandia, hasta tocar mi corazón mediterráneo.